Por Maresia Díaz
Hace unas semanas, hablábamos de Sina Weibo, la red social china que se parece a Twitter pero con la censura que el país practica. En ese momento sentía alivio de tener a Twitter, la red social sin la censura. Ahora, eso, ya es lejano.
Hace unas semanas, hablábamos de Sina Weibo, la red social china que se parece a Twitter pero con la censura que el país practica. En ese momento sentía alivio de tener a Twitter, la red social sin la censura. Ahora, eso, ya es lejano.
Sí, ya todos sabemos sobre la decisión que ha tomado Twitter de censurar algunos tweets en algunos países de acuerdo a las políticas de éste.
Ese hecho, por naturaleza, nos ha hecho estremecernos y levantarnos en propuestas virtuales y quejas sin cesar. Y esa reacción era de esperarse.

Sabemos también el lugar que está tomando la plataforma virtual para la ciudadanía, para su enriquecimiento y movimiento. Este espacio significa mucho más que un tweet expresando qué es lo que alguien piensa sobre algún hecho político. Tiene también una serie de consecuencias psicológicas en la mente de los seguidores de esa persona que decide expresarse.
Lo que resulta de esta decisión que ha tomado Twitter es sentir pérdida ya que, ahora, ese espacio no es lo mismo ni podría sentirse igual. Esa pérdida que ahora es, en algún momento confortaba a millones de usuarios por sentirse, claro, libres, ahora, sin poder hacerlo y sentirse agredidos, eso se transforma en un descontento entendible por ir en contra de lo que alguna vez se pensó un principio de una empresa con un impacto y alcance enormes e, incluso, como una salvación y un punto de encuentro para la libertad de expresión.
Habrá que ver qué tipo de comentarios decide no aceptar cada país y censurarlos con el permiso de Twitter.